Los que nacimos en los años cincuenta o antes pertenecemos a la generación que ha sido testigo de los cambios más alucinantes y radicales en lo que respecta a la tecnología y las comunicaciones. Recuerdo claramente cuando llegó la televisión a mi casa. Mi hermano mayor volvía de una larga estadía en el Instituto de Rehabilitación de Nueva York y le habían regalado un aparato blanco y negro que , oh maravilla de la modernidad, funcionaba con control remoto. Los canales permanecían en el aire solo algunas horas, los programas locales eran en vivo y los comerciales también. La familia se reunía en la sala de la casa alrededor del televisor y el programa estrella era Dineylandia los domingos a las 8p.m
La primera vez que escuché hablar de computadoras fue cuando me enteré que una de mis primas había entrado a un instituto a estudiar programación IBM, la carrera del futuro. Unas máquinas enormes recibían unas tarjetas perforadas y procesaban la información que había en ellas como por arte de magia. Mi primera experiencia con una de las nuevas y revolucionarias computadoras personales fue con una Atari de la época del D.O.S. Recuerdo bien que no me movía nada bien con los comandos F7 ni F3, pero sí llegué a disfrutar de las delicias del juego Packman.
Una amiga que siempre iba a la vanguardia en lo que a artefactos respecta, fue la primera de mis conocidos que tuvo un Betamax. Tremendo armatostre que te permitía ver películas en casa, a la hora que tú quisieras. Esa misma amiga fue la primera que se compró computadora para su casa. Estaba fascinada con el procesador de textos del Word Processor y nunca entendí bien cuál era la bondad de cortar y pegar párrafos, que era una de las opciones que a ella más la encandilaban. Se llenaba de entusiasmo con eso de si tú quieres esto de acá lo pasas para allá. Para mí redactar sigue siendo un proceso lineal. Igual, fue la primera que trató de enseñarme a usar la computadora. Y aunque es muy buena y muy paciente, tengo que decir que era yo tan mala aprendiz que al rato tuvo que darse por vencida y tirar la esponja. Gracias a Dios ha existido un Bill Gates y las ventanas nos liberaron del D.O.S.
Cuando era niña, solo las familias de clase alta o media tenían teléfono en sus casas. Se hacía una cola de años en la compañía peruana de teléfonos, se pagaba una cuota carísima de varios miles de dólares por la línea y si a un familiar o conocido le instalaban el teléfono era noticia que corría y se celebraba por todo lo alto.
¿Serán los niños y jóvenes de hoy capaces de imaginarse un mundo sin laptops, celulares, dvd, gamecubes, messenger, blogs y chat? Nosotros lo vivimos y hemos vivido también con asombro y deleite la irrupción del boom de las telecomunicaciones. Lo más bonito de todo, para mí, es que esta sí es una revolución democrática. El acceso a todos estos nuevos medios de comunicación es bastante accesible para todos. Hasta en los lugares más lejanos y apartados del Perú hay cabinas internet y cada día puedes conseguir un celular más barato.
domingo, 6 de mayo de 2007
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3 comentarios:
¿Cómo podía ser famoso Mozart en el siglo XIX? Sin TV ni radio, MP3, CD, internet, ni siquiera vitrolas; para saber de qué iba su música tenías que escuchar una orquesta en vivo. ¿Y cada cuánto tiempo podías tener esa experiencia? ¡Qué importante habrá sido saber cantar! ¡Tener un piano y saber tocarlo para poder escuchar las melodías de tu preferencia!
Yo tengo muy mala memoria y te felicito por acordarte tan bien de como fuimos avanzando.Yo recuerdo ir a mirar televisión a la casa de los vecinos, canal 4 y canal 5, por supuesto en blanco y negro.En mi casa tuvimos uno de los primeros teléfonos celulares del Peru gracias a que Jorge trabajaba en una obra de Genaro quien fue quien los trajo a Lima.Era un aparato enorme y pesadísimo y a uno le costaba llamar y que lo llamaran a ese aparato.Que diferencia con los que hay ahora!!!!!
Muy cierto, muy cierto.
Y los nacidos en los 60s, vimos la llegada de la TV a color (Sony Triniton, de quien me antecede en el comentario), junto con el Mundial del 78, cuando Cubillas le clavó un par de golazos a Escocia.
Qué tiempo aquellos, de tecnología que nos admiraba y de buenos futbolistas peruanos.
Abrazo,
AAB
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